lunes, 18 de junio de 2012

Epitalamio


I

Triscad la panegírica receta,
oh luna que te rindes al felino
que a diario te escribió tal como vino
el verso entre su mente de poeta…

De aquella situación afable y quieta
quedose un desarrollo repentino:
también es el jaguar que peregrino
amó desde el principio a “su coqueta”.

Y mientras en la selva presuntuosa
halló sin observar y de repente
al Este la blancura luminosa

con forma de integral condescendiente:
pidió y pidió tenerle como esposa,
más ella adelantó: “¡ven a mi mente!”

II

Y así comienza el diáfano misterio,
los diálogos románticos, tan vivos,
son dos enamorados y cautivos:
¡en música de piano y de salterio!

*  *  *  *  *

- Mujer, mujer te miro desde tierra,
en medio de la fronda inmarcesible,
¿acaso encontraré tu apetecible
y fúlgido deleite que me aferra?

- No busques presuroso, te conservo
ingrávido y temible, mi valiente
altivo como el Sol, ¿quién te consiente?
¡si yo bajo tu piel soy como un ciervo!

- Retírese tu manto, me dirijo
a entrelazar mi mano en tu cintura
y unirte a mí, lumínica figura,
en aras tornasol: ¡como un prolijo!

- Dejadme procurar tu fantasía
que vuelve del umbrático episodio,
¡añoro te conviertas en custodio
y vengas hacia mí con osadía!

- Percibo la dulzura de tu boca
que emana pachulí: ¡qué gran encanto!
pudiera asemejarse al amaranto
y en verde mi canción: ¡cristal de roca!

- Paciente y desafiante, mi guerrero
ya bajas el botín de tu batalla,
te espero por el campo y la medalla
que llevas hasta el fin: ¡es lo que quiero!

- Al tiempo el impoluto desenfreno
aprueba perseguir mis decisiones,
¡divino festival de inspiraciones,
el tálamo y la sábana… tu seno!

- ¡Y el toque individual de tu fragancia,
la estrella que estampada en platería,
murmura la palabra “simetría”:
tus dedos me acarician con prestancia!

- Dejad que te vislumbre mi doncella
y entregue con vigor mis elaciones,
ofrenda virginal: dos corazones
que llevan el color de la grosella.

- Sentid la tesitura de tu esencia
y sed a ti la musa inspiradora,
el sueño que me vio propiciadora
se vuelve a tu verdad: ¡qué diferencia!

- Te miro Xochiquétzal, me ilusiono,
escribo sin rubor este secreto:
“océlotl me confieso, qué decreto
y busco tu laurel sin desentono.”

- Te pido que me mires tiernamente
y tomes el laurel de la victoria
que está sobre de mí, jaculatoria;
¡la prístina moción: opalescente!

- Ya nada pues, impide nuestra gloria
y núbil se verá nuestro momento,
¡qué dicha, qué dulzor y qué portento,
el tiempo aquí se casa con la historia!

- Tomadme ya, cruzad los litorales
y sed aquel esposo permanente,
forjad los dos eterno remanente:
¡más antes celebrad los esponsales!

*  *  *  *  *

III

Seguid el carmesí, yo me contento
y el ínclito suspiro que te nace
sospecho se asemeja al raudo trace,
seráfico y sin fin, pronunciamiento.

Un dístico palpable, lo que siento,
la flor sobre el zafiro se complace
y el verde pastizal forma un enlace,
la luna y su jaguar, ¡sometimiento!

Sentid el aluvión que te acaricia,
proviene de mi brazo sugerente
y entre tu piel te graba con justicia:

“la férvida mujer, tan inocente,
se unió con su vestido a la delicia
del cántico nupcial… ¡ignipotente!”


Corazón de Jaguar ©
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miércoles, 18 de abril de 2012

Naturaleza


I

En medio de mi canto y soledades
do la ninfa sonriente se prepara
nací para mirar entre la clara
y augusta probidad de tus verdades.

Excelsa y bella a todas las edades,
un fatuo resoplar no es cosa rara
y el véspero de ayer que me trazara
tu esencia perspicaz y voluntades.

Triscad mis glorias y venturas puestas
do la espelunca aguarda con la blonda,
vestigios de titánicas propuestas

y el resollar en la montaña oronda…
¡Ambiente que perlino manifiestas
la musa campesina entre tu fronda!

II

Venid y disfrutad cómo arrebata
la espuma del riachuelo en el concierto
y en el ramal que cruje al descubierto
un ruiseñor en plena serenata.

Escúchese la mágica posdata,
nenúfar titilante, ya encubierto;
y un caracol con su dominio incierto
en vano se desvive y se retrata.

Doblégate jaguar, abre tus fauces,
y mira con vigor todo el encanto,
llevas la estampa viva entre tus cauces,

la luna te seduce con su manto…
y en el fortísimo esplendor mil sauces
arropan sin dolor todo su llanto.

III

De oriente el sol, tan rojo y cremesino
saluda entre la aurora recitante,
mientras la musa en tono provocante
adula mi soneto peregrino.

No con percal de zafio remolino
el bosque guarda con virtud labrante,
pues tu celaje azul como diamante
occiduo permanece al golondrino.

La nube se levanta con premura,
diríjase al lugar donde se crea
tormenta sensorial, su partitura,

la flor que le pigmenta su librea;
¡y a ti mujer de altiva vestidura,
escríbase mi verso con su idea!

IV

Del toque natural soy distintivo,
la noche de raíz fija el arrullo,
mi vida provinciana gime orgullo
y el azafrán se muestra permisivo.

No acabará mi verso reflexivo,
tu beso nocturnal dice en murmullo
las églogas benditas y el capullo
tan blanco y tan sedoso… lo cultivo.

¿A dónde se dirige mi soneto
que busca celebrar sus esponsales
entre vaivén del tálamo secreto

y el palpitar de cánticos joviales?
¡La llama carmesí ganó el decreto,
el resonar del valle en tus rosales!

V

Al alba do tu cuerpo se consiente,
melifluo se amorata con el frío,
y un viento matinal que tiene brío
te busca con fervor adolescente.

De cuajo se vislumbra tu cociente
neblina panegírica en estío,
y el agua contenida de tu río
converge en estupor benevolente.

Mecenas del poema que te llama,
el lobo y el faisán por una esquina,
en contra de la ley sobre una rama

contemplan a la náyade latina;
y el himno que escribí, "preciosa dama"
se rinde ante tus pies: ¡oh damasquina!

VI

En tanto que mi amor se rinde grato
escucho el susurrar, naturaleza
ya coronada mueves la cabeza
y mi canción reprime un garabato;
no cesa ni se pierde mi boato,
clemátide que admira tu celaje
donde las nubes forman el encaje
para después lucirlo con recato.

Y en el volcán, su cráter vocinglero
cual si fuera la música de bodas,
entona la sonata en las pagodas
que siente el alcanfor en tu lindero;
¿tal es así la forma en que te quiero?
si el dulce manantial que reverbera
inunda tu acendrada cabecera:
¿qué busca en el bullicio postrimero?

Las garzas se avecinan en parvadas
y en tierra se convida un triunvirato
aquel donde mi azor, el pez y un gato
resguardan el efluvio de las hadas;
estepa que levantas tus cascadas
a voz puntual de bruma rimadora…
¡escena que vivaz y tejedora
matiza tus pasiones encontradas!

VII

Un colibrí flamígero reposa
y suave la campánula exquisita
le envuelve con sabor cosmopolita
sus pétalos de niña glamorosa.

Más por la noche cuando los maizales
vean la puesta en público, los grillos
de tonos verdes, rojos y amarillos
le formarán conjuntos orquestales.

Entre la unión parnáside y canora
mi canto se entregó, naturaleza,
mirífica postal de acción lectora

con el estilo fiel de la nobleza;
todo es por ti, mi musa seductora,
sublime tu arrebol: ¡delicadeza!


R. P. G.
Corazón de Jaguar
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jueves, 29 de diciembre de 2011

Realeza


I. LIZTLI – PRESENCIA

Realeza la que muestras sin rubores
aroma de jengibre y de vainilla,
“presencia” con la estrella y su plumilla,
un frasco con perfume de las flores.

Fragancia amaderada, los vapores
el toque del almizcle y la grosella,
aroma que define a la doncella,
cubriendo de realeza sus favores.

Me siento a contemplar mi repertorio
el cual en tu presencia vivifica
la sombra que inocente magnifica
al verso que se escribe promisorio.

Y mientras el perfume de tu blusa
exponga con fervor sus propiedades,
las fórmulas, miríficas verdades
dirán que su razón es inconclusa.

¿Acaso no se entiende lo virtuoso
que exorna y mimetiza tu realeza,
así como el capullo en su simpleza
aguarda un resultado primoroso?

¿Y quién es el furtivo que te pinta
mezclando lo que artístico deduce?
excéntrico sujeto que es el cruce,
 la vuelta melancólica de tinta.

¡Mi trazo se convierte en tu diadema
y prueba tu fragancia deliciosa,
realeza que respondes prodigiosa
la exacta condición de mi poema!


II. LIZTLI – INDIVIDUAL

Realeza la que fúlgida te brota
al tiempo que declaras con mi pluma:
“soy tu mujer, variable de la suma,
el timbre afrancesado de la nota”.

Los mares del sureste gota a gota
arrullan tu presencia y con su espuma,
fragancia individual de suave bruma
que el cielo te entregó como su cuota.

Y es ésta la constancia que te clama
en tono enamorado y provocante:
descifra por completo el anagrama,

el único silencio del amante;
realeza individual que te proclama
el hecho de quererte a cada instante…

*

Ya vuelve la jactancia poderosa
que incita nuevamente a la locura,
el figurar galante en la pintura
de frente a tu silueta cadenciosa.

Y el ritmo undívago te vio preciosa
cubriendo de realeza vestidura,
¡Saltapared rindiendo su escritura,
a tu placer y ceja victoriosa!

Lo individual se vuelve mi memoria
y en quinta identidad de un juramento
convierte en realidad mi eterna historia,

realeza que diluyes mi tormento;
¡tan loco estoy de reclamar tu gloria
que pruebo ya la vid del sentimiento!


III. LIZTLI – LEYENDA

Yo siempre quise ser el influyente,
el único motivo de tu pecho,
¿y qué siguió en el borde de tu lecho?
¡recuerdo del jaguar y su cociente!

La suma de tu corazón decente
apenas goza la raíz del pleno,
mientras mi mano con perfil sereno
se acerca a la blancura de tu frente.

Y es ésta la leyenda de tu manto
que cita otro elemento que’s la clave,
la silla en la que posas guarda el llanto

que a diario el corazón en el enclave
derrama en taumaturgo desencanto
diciendo a sus adentros: “¿quién lo sabe?”

Me vuelvo el algoritmo interminable,
la fórmula descrita por “el niño”,
que vive entre mi mente confesable

y sale cada vez que le escudriño
la letra más acorde a la premisa
de tu calor tocando mi cariño.

¡Y déjese a tu mano de poetisa
el construir la dualidad pensada,
mezclando tu realeza y “mi divisa”
en la presencia individual que’s dada!

*

Termina aquí la situación diversa
que en tres instantes describió fragores,
realeza, “el amor de mis amores”,
¡te quiero convertir en "mi Marquesa"!


R. P. G.
Corazón de Jaguar ©
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